En esta escena de la película «La joven de la perla» inspirada a su vez en la novela homónima de Tracy Chevalier sobre el gran maestro flamenco Vermeer de Delft, podemos ver cómo la sorprendida e incrédula sirvienta (sí, interpretada por la inconfundible Scarlett Johansson) del pintor holandés mira una imagen a través de un artilugio que acaban de traer a casa del pintor, artilugio y efecto óptico totalmente desconocido y desconcertante para ella , como para gran parte de la gente de su época. La suerte de Vermeer fue tener como amigo a un reconocido óptico holandés que le construyó dicho artilugio para sus fines artísticos.

Ilustración de una cámara oscura para retratistas . Siglo XVIII
Ese artilugio se llama cámara oscura y no es ningún secreto, por lo documentado del asunto, que lo utilizara el mismo Vermeer o Canaletto en sus espectaculares vistas de Venecia, como normalmente se cita como hecho consumado en los libros y manuales de historia del arte, sino que también otros muchos artistas -que antes permanecían ajenos al tema- parece ser que hicieron cierto uso de algunos artilugios ópticos como la cámara oscura o la cámara lúcida.

Canaletto: Basílica de los santos Giovanni e Paolo, en Venecia. Bocetos obtenidos mediante una cámara oscura | vía Wikipedia
De hecho, el fenómeno de la cámara oscura se conocía desde la Antigüedad, siendo frecuentemente reproducido en multitud de ilustraciones, grabados y tratados de óptica, como la muestra de más abajo donde se observa un dibujante trazando sobre la proyección de la pared unas marcas. Parece ser que este «secreto» pasó de los Países Bajos a los artistas italianos de la mano de los viajes de algunos artistas flamencos a Italia y luego posteriormente a España, Inglaterra y resto de Europa. Existió una concatenación en el uso de la cámara, dada por la transmisión de pintor a pintor, de maestro a discípulo y de generación en generación. Era el «conocimiento secreto» de los artistas.

Grabado en sección sobre una cámara oscura
En efecto, muchos grandes e indiscutibles genios de la historia del arte como Leonardo da Vinci, Vermeer, Van Eyck, Velázquez, Caravaggio o más próximos en el tiempo como el mismísimo pintor neoclásico David, utilizaban en mayor o menor medida trucos ópticos para «fotografiar» escenas de la realidad. Mismamente , en el inventario de obras de la biblioteca de Velázquez no son pocos los tratados de Óptica y amplios compendios sobre el uso de lentes y espejos, aparte de la información que se trajo de sus viajes a en Italia. A este «conocimiento secreto» se unieron igualmente un buen número de pintores tenebristas de la escuela de Caravaggio o especialistas del bodegón, como el español Luís Meléndez en cuyas naturaleza muertas naturalistas podemos observar siempre un recurrente y denso fondo negro a modo de pantalla sobre el que emergen como iluminadas por un potente foco las figuras representadas.
De otro modo, hubiera sido imposible un naturalismo y un uso de la luz y la perspectiva tan perfecto. Esto, evidentemente no quita mérito ni consideración a estos grandes artistas, sino más bien todo lo contrario , en el sentido que supieron encontrar en la ciencia de la óptica un gran y poderoso aliado, pues finalmente es la mano y el pincel diestro del artista quien re-interpreta y da forma plástica a meros y fugaces efectos físicos de luces y sombras.

Una de las muchas imágenes de taller reproducidas en «EL conocimiento secreto» de David Hockney
Fue precisamente un pintor moderno como David Hockney quien tiempo atrás levantó ampollas en el mundo del arte con la publicación en 2001 de su documentada investigación sobre este asunto en su trabajo «El conocimiento secreto». Gran parte de lo que allí expone y documenta , aparece reflejado en el siguiente y exhaustivo documental de la BBC sobre las largas y laboriosas investigaciones llevadas a cabo por el pintor británico. Es bastante largo, pero vale la pena verlo si de verdad te apasiona el mundo del arte o resulta prohibitivo adquirir dicho libro, ciertamente caro por lo profusamente ilustrado y voluminoso del ejemplar, pero una joya de arte que rentabiliza con creces su desembolso.
La evolución del realismo en la representación artística ha ido parejo a la propia evolución de la ciencia, especialmente en el perfeccionamiento de las lentes y la Óptica, que en el transcurso del siglo XV experimentó enormes progresos gracias a otras ciencias como la Astronomía (los telescopios) o en el campo de la Medicina y la Biología , los microscopios.
Con la invención a mediados del siglo XIX de la fotografía (una feliz confluencia de los avances de la Óptica, la Física y la Química), la representación artística sufre otra gran vuelta de tuerca y precisamente, en sentido contrario: una huida del realismo y la imagen retiniana hacia otros modos de ver y representar la realidad que desembocarían en el Cubismo, la Abstracción y otros movimientos artísticos de las vanguardias de principios del siglo XX, pero ésta es ya otra historia …
Si sigues con curiosidad sobre este apasionante tema, tampoco puedes perderte este interesante especial de REDES , «Las reglas ocultas del arte»